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Déficit de atención: Fracaso escolar

Déficit de atención: Fracaso escolar 19 Febrero, 20141 Comentario

 

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Los niños pueden desarrollar los primeros síntomas del denominado Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a una edad temprana (entre 3 y 6 años de edad). Sin embargo, este trastorno se descubre y se trata  TDAH se escubre y se trata con mayor frecuencia en la escuela primaria (entre los 7 y 9 años de edad). Según las estadísticas, se  calcula que el 3% de la población escolar tiene déficit de atención sostenida, un 13% tiene baja eficacia atencional y no están bien identificados por el desconocimiento de los profesionales. 

Los expertos estiman que el trastorno por déficit de atención se considera uno de los factores de mayor incidencia en el fracaso escolar. Se estima que entre uno y tres niños de cada clase tendrían TDAH, lo que compromete su evolución académica. Por ello, recomiendan establecer las siguientes pautas en el entorno escolar:

  • Es fundamental disponer del diagnóstico contrastado que certifique la dolencia del niño.
  • Conocer qué grado de TDAH tiene el niño.
  • Disponer del apoyo de los padres o tutores para el correcto desarrollo educativo del niño.
  • Establecer un contacto directo con los padres y realizar un seguimiento exhaustivo del alumno.
  • Tratar con los padres las distintas técnicas que se aplican en el aula para trasladarlas al entorno más cercano, su casa.
  • Implicar al niño en la organización de sus tareas.
  • Aplicar técnicas de modificación de conducta: reforzamiento positivo del alumno.
  • Técnicas de autocontrol: Ayudan a la resolución de problemas y mejoran las habilidades sociales.
  • Técnicas de relajación.
  • Estructurar sus tiempos y fijar objetivos a corto y largo plazo en cuanto a comportamiento y estudios.
  • Evitar todo tipo de distracciones en el aula.
  • Simplificar las instrucciones de forma que sean breves y claras.
  • Proporcionar sistemas de ayuda para gestionar diariamente sus tareas y actividades.
  • Procurar motivar al niño mediante comentarios frecuentes sobre sus mejoras y esfuerzos.
  • Ubicar al niño muy cerca del profesor para ayudarle a evitar distracciones.