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Cómo evitar las regurgitaciones del bebé

Cómo evitar las regurgitaciones del bebé 19 Noviembre, 2017Deja un comentario
¿Qué hago si tengo mucha leche materna?

Si tu bebé está entre ese 40% de los niños que regurgita cada vez que ingiere algo de alimento, no te preocupes. Las regurgitaciones son un mecanismo fisiológico normal que suelen tener muchos bebés antes de cumplir el primer año de vida.

Las causas de las regurgitaciones en los bebés más comunes son la inmadurez del cardias que presentan algunos niños al nacer y que se van corrigiendo poco a poco según van creciendo. Aunque en ocasiones, un bebé también puede regurgitar si durante la toma ha ingerido más alimento del que su estómago puede contener. En cualquier caso, existen diferentes trucos para evitar las regurgitaciones de los bebés. Te lo contamos todos a continuación.

¿Qué puedo hacer para que mi bebé no regurgite?

A veces, cuando los bebés comienzan a sentarse por sí solos (a partir de los cinco o seis meses de edad) las regurgitaciones o vómitos del bebé después de las tomas desaparecen espontáneamente debido a este cambio postural que incorporan en su día a día. Sin embargo, si tu hijo ya se sienta solo y sigue regurgitando después de las tomas, puedes aplicar alguno de estos trucos para evitar que el bebé regurgite o que lo haga en menor medida:

1. Dale de comer en un ambiente tranquilo

Aunque pueda parecer algo banal, los bebés necesitan estar tranquilos durante las tomas. Y es que cuando alimentamos a un bebé en un ambiente demasiado ruidoso, con prisas o con constantes interrupciones, podemos generarle estrés, y la consecuencia directa de esto será que el niño trague mucho aire durante la toma. Cuando el bebé traga una gran cantidad de aire, es más probable también que regurgite con mayor frecuencia.

2. No le des la toma acostado

Para facilitar el paso del alimento desde el esófago hasta el estómago, es fundamental darle la toma con el cuerpo ligeramente incorporado, y nunca acostado. Muchas madres optan por dar el biberón a sus hijos sentados en una trona o en su carrito de paseo. Y si tu bebé se alimenta de leche materna, intenta mantenerlo ligeramente erguido cuando esté enganchado al pecho.

3. Eleva ligeramente su posición al acostarlo

Una vez que el bebé ha eructado después de comer, lo más normal es que lo dejemos descansar en su cuna o en el carrito de paseo. Cuando lo acuestes, has de procurar elevar la zona en la que va a apoyar la cabeza ligeramente. Será suficiente con colocar debajo del colchón una pequeña toalla o un cojín que le hagan mantener una postura ligeramente incorporada, que le ayude a hacer mejor la digestión y a evitar así la regurgitación después de la toma.

4. Revisa bien todas las tetinas

Si tu bebé se alimenta con biberón, es conveniente que revises bien todas las tetinas con las que sueles darle la leche. Y es que, en muchas ocasiones, estas tetinas no se adaptan bien a la boca del niño, y esto provoca que trague mucho más aire del que debería tragar en cada toma.

5. No lo sacies demasiado

A los bebés que regurgitan después de las tomas no les conviene llenar demasiado el estómago. Por ello, es preferible que no lo sacies demasiado, y que le quede un pequeño hueco en el estómago siempre que acabe de comer.

En este sentido, es mejor que haga más tomas a lo largo del día y de la noche, a que haga pocas tomas pero demasiado abundantes, ya que esta podría ser la principal causa por la que tu bebé regurgita siempre después de comer.